Durante las primeras semanas de vida de tu hijo, te resultará muy práctico saber cuáles son los signos por los que deberías acudir al pediatra. Los principales son:

  • Ictericia: Es la coloración amarillenta de la piel, cuando se prolonga más de 3 días con la lactancia artificial o 10 días con la lactancia materna o si aumenta la intensidad del color, deberás consultarlo con tu pediatra.
  • Alteración de la temperatura:
    1. Frialdad (hipotermia): cuando la temperatura axilar es inferior a 36ºC o la temperatura rectal es inferior a 36,5ºC.
    2. Fiebre (hipertermia): cuando la temperatura axilar es superior a 38ºC o la temperatura rectal es superior a 38,5ºC.

Otros hechos, aunque te llamen la atención son normales, y no precisan tratamiento médico:

  • Bocanadas: Es normal que el bebé presente bocanadas después de eructar o simplemente después de las tomas, esto se debe a que el sistema digestivo es muy inmaduro.
  • Pérdida de peso: Es normal que el recién nacido pierda peso, a veces hasta el 7-10% de su peso en los primeros días. Ocurre a los niños alimentados con leche materna como con leche artificial. El bebé empezará a recuperar peso a partir del 3er-4º día, recuperando el que tuvo al nacer en torno al antes de los 15 días de vida.

Si la pérdida de peso es mayor o le cuesta recuperarlo, consulta con tu matrona o pediatra.

  • Estornudos e hipo: son normales en los bebés y no precisan tratamiento.
  • El llanto es el medio más poderoso de expresión de tu bebé recién nacido, aunque poco a poco aprenderéis a interpretar otros signos de comunicación no verbal. Si no llora es porque está a gusto y todo marcha bien. El llanto es un signo tardío de hambre, hay signos precoces como movimientos de búsqueda con la boca o la lengua, succionar su mano… que indican que ya es el momento de darle la toma. Otros motivos del llanto son la soledad, los ruidos fuertes, el frío o el calor (las manos y pies pueden estar fríos los primeros días, valora su temperatura corporal tocando su espalda o abdomen). Si les molesta la tripa por acumulación de gases suelen además encoger las piernas sobre el abdomen.


Patrocinado por:

Cuidados Generales

Puedes salir a pasear con tu bebé desde los primeros días de vida. Escoge el momento según las condiciones
atmosféricas: en invierno suele ser mejor en las horas centrales del día y en verano evitando las horas de más calor. Procura evitar la exposición directa excesiva al sol. Pero se recomienda la exposición diaria durante 5-10 minutos, evitando las horas centrales del día (11 a 18h) para favorecer la producción de vitamina D.

No te alarmes si el niño duerme mucho. Es lo normal: entre 12 y 14 horas durante las primeras semanas. La postura más recomendable es que duerma boca arriba.

Debes llevar a tu hijo a que le realicen la prueba del talón. Es una prueba que se realiza entre las 48 y 72 horas de vida tras el parto, una vez que el bebé haya tomado alimento y que detecta determinadas anomalías como el hipotiroidismo congénito, entre otras. La prueba es gratuita y voluntaria y consiste en la toma de una única muestra de sangre. Se realiza normalmente en el Servicio de Maternidad del hospital.

En caso de que el bebé tenga el alta hospitalaria, se puede acudir a la consulta de la matrona o enfermera del Centro de Salud en días laborables o en los servicios de urgencias en los días festivos. El formulario se envía al laboratorio y el resultado es remitido al domicilio de la madre a las tres o cuatro semanas aproximadamente.

La primera visita al pediatra debes realizarla antes de los diez días de nacimiento. Durante el primer mes le controlará la ganancia de peso su desarrollo semanalmente; en el segundo mes se hacen controles quincenales; a partir del tercer mes mensuales y a partir del año cada seis meses. Es importante que sigas el calendario de vacunas infantil.

Baño

No es necesario bañar al bebé todos los días. Si le relaja y le bañas diariamente, utiliza un gel específico algunos días a la semana.

Escoge el momento que mejor te venga según tu rutina, se recomienda hacerlo todos los días a una hora similar. Si el baño le relaja puedes bañarle por la noche. Si le estimula quizá sea mejor bañarle por la mañana.

Verifica la temperatura del agua. Sujeta a tu hijo boca arriba, con la nuca y la espalda apoyadas sobre tu antebrazo, con tu mano sujetas el brazo que queda más alejado de tu cuerpo (agarre de seguridad, evita que se te escurra y proporciona sensación de seguridad a tu bebé). Juega con tu bebé en el agua: mécele suavemente, echa agua en sus brazos, estimúlale contando lo que le estás haciendo…

  • Para el lavado utiliza tu propia mano o una esponja muy suave y que esté siempre limpia. Lávale con suavidad sin jabón o con un gel específico sin jabón para bebés.
  • Comienza lavando de la zona más limpia a la más sucia: cara, cabeza, cuerpo, piernas, genitales (primero vulva o pene, luego culito). Si le lavas el pelo procura que no le entre jabón en los ojos, utiliza muy poca cantidad y aclara bien.
  • Utiliza un champú para niños que no afecte a los ojos. Si le lavas todos los días y utilizas un cepillo de cerdas suaves, evitarás que se forme la costra láctea. Si ya la tiene aplica un poco de aceite para bebés y déjalo toda la noche. A la mañana siguiente un cuidadoso lavado de cabeza le hará desaparecer.
  • A continuación, sumerge el cuerpo de tu hijo, sin dejar de sujetarlo por debajo de los hombros y a la altura del culito. Lávale con suavidad sin jabón durante las primeras semanas o un espumante sin jabón. Un poco de aceite para bebés te ayudará a limpiar la zona de los pliegues. Mécele unos instantes en el agua, es una sensación placentera que agradecerá.
  • Por último, arropa a tu hijo con una toalla suave. Para aplicarle la crema o aceite, échate un poco en la mano, caliéntalo y aplícalo en el cuerpo. Si lo precisa puedes aplicar crema específica en la zona del pañal. Es un buen momento para aprovechar y hacerle un masaje, él os lo agradecerá y vosotros lo disfrutaréis.

Cordón umbilical

El cordón umbilical se desprende habitualmente entre el 8º y el 10º día. La cicatrización de la herida que queda suele producirse entre 3 y 5 días después de la caída. Es posible que se produzca una pequeña pérdida de sangre cuando el bebé pierde el cordón, escasa y que debe detenerse de inmediato.

Hay que mantener el cordón limpio y seco, para que se vaya secando en contacto con el aire, puede doblarse el borde del pañal hacia abajo. No es necesario ningún antiséptico si no hay indicación para ello, en cuyo caso puede ser la clorhexidina en spray. Una vez desprendido el cordón, si es necesario, continuar la cura con el antiséptico aplicándolo durante dos o tres días más hasta que cicatrice.

Procedimiento

1
Lavarse las manos.
2
Limpiar la zona del cordón con agua tibia y jabón neutro. Puedes utilizar unas gasas limpias y luego desecharlas (las esponjas contienen más gérmenes).
3
Limpiar la base del ombligo con un movimiento de rotación alrededor del mismo. Elimina los restos de suciedad del cordón y los visibles de la pinza. No manipules la pinza, nunca se debe abrir.
4
Con otra gasa estéril limpiar la parte distal del ombligo, que lleva la pinza.
5
Secar bien. No cubrir con gasa el ombligo para favorecer su desprendimiento. El cordón umbilical sufre un proceso de secado.
6
Cambiar frecuentemente el pañal

La Asociación Española de Pediatría no recomienda aplicar soluciones antisépticas o antibióticas tópicas en países con buena atención neonatal y adecuadas medidas higiénicas, ya que no hay mejores resultados que utilizando agua y jabón.

La utilización de dispositivos tradicionales como ombligueros, vendas, etc. no está indicada. No aceleran la curación y cicatrización del ombligo y sí pueden provocar lesiones en la piel, así como facilitar el vómito debido a la presión abdominal.

La humedad excesiva, puede provocar un retraso en todo el proceso. Si este es muy prolongado (varias semanas) debe pensarse en la posibilidad de patología asociada (infecciones, problemas inmunológicos, etc.) o cuidados inadecuados.

Signo de alarma del cordón

Si aparece enrojecimiento, secreción sero-sanguinolenta, inflamación y mal olor, calor en la base y la piel alrededor del cordón umbilical, puede tratarse de una infección (onfalitis) que debes acudir al pediatra para tratar cuanto antes.

Cuidados cotidianos

  • Si tiene mocos puedes limpiar la parte externa de la nariz con una gasa humedecida. Para la parte interna la aspiración nasal no consigue extraer los mocos de la parte profunda de la nariz, por lo que cada vez esté menos recomendada.
  • Es mejor hacer lavados nasales con suero fisiológico o agua de mar natural en espray, para arrastrarlos hacia atrás y conseguir que se los trague. Existe una técnica que se llama DRR, consiste en echas suero poco a poco por la nariz y
  • luego cerrarle la boca, favoreciendo que al respirar sorba el moco hacia atrás y se lo trague. Consulta con un fisioterapeuta especializado.
  • Si tiene legañas limpia los ojos con gasas húmedas desde el ángulo interno hacia la parte externa, con una gasa para cada ojo.
  • Tras el baño, limpia el pabellón de la oreja, pero no introduzcas bastoncillos en el conducto auditivo.

Pañales

El culito de tu bebé debe mantenerse seco y limpio durante todo el tiempo. La humedad, el incremento del pH y la acción irritante de la orina y las enzimas fecales, provocan unas incómodas rojeces en la zona cubierta por los pañales que se conocen como dermatitis. Para prevenirla, hay que prestar mucha atención a dos aspectos:


Patrocinado por:

El tipo de pañal

Al estar en contacto permanente con el bebé, debes asegurarte de que ofrezca las máximas garantías en absorción, sequedad y protección de la piel. Y no sólo en el momento del cambio, sino durante todo el tiempo que lo lleve puesto.


Los métodos de limpieza

En cada cambio de pañal, es necesario prestar atención a los restos de suciedad que quedan sobre su piel. Puedes limpiar con toallitas húmedas, pero la higiene con agua y esponja, utilizando un limpiador suave sin aclarado, es mejor para la piel de tu bebé y para el medio ambiente.

Existen cremas específicas para la zona del pañal que se pueden aplicar. Si después
de seguir estos pasos detectas el menor síntoma anormal, consulta al pediatra.

Sueño

Los recién nacidos duermen entre 14 y 20 horas diarias, haciéndolo normalmente entre toma y toma, en ciclos cortos y frecuentes. Comenzará con una fase de sueño ligero, por eso se despierta con mucha facilidad, tardando unos veinte minutos en pasar a la fase profunda.

Antes de acostarle asegúrate de que está limpio y bien alimentado.

Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL). Es más frecuente durante el primer año de vida, pero la incidencia es más alta entre el mes y los seis meses de vida.

Factores que disminuyen el riego de SMSL

  • Ponle a dormir boca arriba
  • Mantén la cuna lo más vacía posible: retira mantas, almohadas, peluches y protectores de la cuna.
  • No abrigues excesivamente al bebé y evita la calefacción alta. Para dormir, mejor usar un saco que sábanas y mantas.
  • No fumes, y que nadie fume en el ambiente del bebé
  • Amamántale: la lactancia materna disminuye el riesgo.
  • Si le das lactancia artificial, dale también chupete desde los primeros días de vida.
  • Cohabitación: que duerma en vuestra habitación durante el primer año, idealmente en una cuna independiente cerca de vuestra cama. Para prevenir el SMSL es más segura la cohabitación que el colecho, pero si optas por éste, hay que realizarlo de manera segura.

Colecho

Se trata de que tu bebé duerma contigo o con vosotros. Puede ser en vuestra cama o en una cuna de colecho. Es una práctica habitual en muchos países del mundo.
Tiene muchos beneficios: facilita las tomas nocturnas de la lactancia materna, favorece la calidad de sueño del bebé, fomenta el vínculo y el apego.

Colecho seguro

Para que el colecho sea seguro, NO se debe realizar si se da algunas de estas circunstancias:

  • Madres/padres obesos
  • Madres/padres que consuman tabaco, alcohol, drogas o fármacos sedantes
  • Cansancio o sueño extremos
  • Sobre superficies blandas, colchón de agua, sofá o sillones
  • Uso de edredones que pesen o den mucho calor, almohadas
  • Se comparte la cama con otros niños
  • En bebés con alguna patología (prematuridad, bajo peso)


Cuidados de la boca del bebé

El cuidado de la boca del bebé es muy importante para evitar problemas en el futuro. Los cuidados de la boca del bebé incluyen medidas higiénico-dietéticas y de comportamiento.
Antes de que le salgan los dientes, puedes limpiar sus encías con una gasa humedecida en agua o con un dedal de silicona. El cepillado de dientes se debe iniciar desde la aparición del primer diente, utilizando un cepillo específico para niños y una pasta de dientes adecuada:

  • Hasta los 3 años: pasta de 1.000 ppm de flúor y cantidad como grano de arroz
  • Hasta los 5-6 años: pasta de 1.000 ppm de flúor y cantidad como un guisante
  • Desde los 6 años: pasta de 1.450 ppm de flúor

Cuando tu bebé quiera cepillarse solo los dientes, permíteselo para favorecer su destreza y autonomía, pero después repasa el cepillado para no olvidar ninguna cara de los dientes.

Es recomendable cepillar los dientes dos veces al día, en especial antes de acostarse. La Sociedad Española de Odontopediatría insiste en los beneficios que la lactancia materna tiene sobre el desarrollo de los maxilares. La lactancia materna no sólo tiene importantes beneficios inmunológicos, nutritivos, también favorece el desarrollo de
una correcta oclusión a través del desarrollo muscular. Además, facilita la respiración nasal y ayuda al correcto posicionamiento de la lengua.

Con respecto a la aparición de caries de la primera infancia, su origen se relaciona con el consumo de azúcares, su frecuencia y momento y con la presencia de las bacterias cariogénicas como el estreptococo mutans.

La evidencia actual afirma que la lactancia materna NO aumenta el riesgo de caries, si no que puede ser un factor protector (la lactancia artificial tiene más riesgo). No es necesario restringir la lactancia nocturna si se mantiene una higiene dental correcta.

Con la colaboración de:

Cuidados para evitar la caries en la infancia

  • Realiza una adecuada higiene dental desde la aparición del primer diente
  • Evita ofrecer zumos y bebidas azucaradas, azúcares simples y chucherías.

Disminuye la trasmisión de bacterias cariogénicas, que puede ocurrir al darle besos en la boca, compartir vasos y cubiertos, limpiar el chupete chupándolo y soplar en su comida.

Se recomienda iniciar la retirada del chupete en torno al año de vida, para conseguir retirarlo antes de los 18 meses y siempre antes de los 2 años, para evitar problemas dentales. Intenta retirarlo de una manera respetuosa: explícaselo a tu bebé, intenta que lo comprenda, respeta sus ritmos.

Desde la Sociedad Española de Odontopediatría recomiendan que la primera visita al Odontopediatra se realice antes de que el niño cumpla un año.

Otros asuntos que merecen atención

Equilibrio de la microbiota intestinal y uso de antibióticos


Establecer una microbiota intestinal eficiente es clave para el sistema inmune. El microbiota intestinal de los lactantes es muy dinámico y se altera fácilmente, por lo que el uso de antibióticos puede dar lugar a una disbiosis, provocando episodios de diarrea.

En este sentido, diferentes estudios han demostrado que el uso de probióticos de forma concomitante con antibióticos orales reduce hasta un 75% la aparición de diarrea.

Los probióticos refuerzan el microbiota intestinal y protegen frente a la colonización de los gérmenes patógenos, reduciendo el riesgo de ciertas infecciones. Existen diferentes tipos y cepas de probióticos, pero solo algunas han demostrado eficacia en determinadas patologías. Por ejemplo, en el tratamiento y prevención de la diarrea asociada a
tratamiento con antibióticos, los probióticos que han demostrado mayor eficacia son L. rhamnosus y S. boulardii.

Por otra parte, la complementación con oligosacáridos de la leche materna (HMO), 2’-Fucosil-lactosa (2’-FL) y Lacto-N-neotetraosa (LNnT) ayudan a reforzar el sistema inmune4 del lactante y a la adquisición de un microbiota intestinal favorable

Estreñimiento

Diferentes complementos han demostrado su eficacia en el alivio del estreñimiento, uno de los trastornos gastrointestinales más frecuentes durante la infancia.

Entre ellos, los galactooligosacáridos (GOS) y fructooligosacáridos (FOS) son los oligosacáridos más comúnmente utilizados en lactantes y niños de corta edad. Su estructura es clave para la función que desempeñan sobre la salud del niño: cuando llegan al colon, son fermentados de forma selectiva por ciertas bacterias y actúan, por lo tanto, como prebióticos que pueden estimular el desarrollo y crecimiento de las bacterias beneficiosas que habitan nuestro organismo. promoviendo una flora intestinal saludable y provocando diferentes efectos beneficiosos, como el mantenimiento de la barrera y la función intestinales normal. Además, pueden ser considerados una forma de fibra soluble, por lo que contribuyen a disminuir la consistencia de las heces y a aumentar la frecuencia de las deposiciones.

Desarrollo del sistema inmunitario y óseo

La vitamina D participa en la homeostasis calcio-fósforo del organismo e influye en numerosos procesos fisiológicos, especialmente relacionados con el sistema inmune. Su deficiencia mantenida en los niños puede originar raquitismo y se asocia a una mayor vulnerabilidad frente a enfermedades como el asma, la diabetes o las infecciones respiratorias. Por lo tanto, para mantener la salud ósea y la integridad del sistema inmune, es esencial conseguir unos niveles adecuados de vitamina D.

La mayor parte de esta vitamina proviene de la síntesis cutánea y, aunque también puede obtenerse a través de los alimentos, las fuentes dietéticas naturales de vitamina D en países occidentales son escasas, especialmente en las dietas de los lactantes. Este hecho, unido a la restricción de la exposición solar en la edad temprana y a que la leche
materna es naturalmente pobre en vitamina D, aumenta el riesgo de padecer deficiencia de vitamina D entre la población infantil. El riesgo es aún mayor en los bebés prematuros, los alimentados con lactancia materna exclusiva, con poca exposición a la luz solar o la piel oscura.


Patrocinado por:

Puesto que para los bebés y niños es difícil alcanzar un nivel adecuado de vitamina D sin el uso de complementos, se recomienda administrar una suplementación de 400 UI/día de vitamina D, que ayude a contribuir al del sistema inmunitario y óseo, al menos hasta los 12 meses de edad.

Desarrollo cerebral y visual

El cerebro, la retina y otros tejidos nerviosos son particularmente ricos en ácidos grasos poliinsaturados como el DHA, un ácido graso de la serie Omega-3, presente en la leche materna y componente estructural del cerebro y la retina.

Numerosos estudios han demostrado los efectos positivos de estos ácidos grasos sobre el desarrollo neurológico y visual de los niños9; sin embargo, a menudo es difícil para los lactantes cubrir sus necesidades diarias a través de la dieta. El aporte de DHA depende principalmente de la lactancia materna y de la ingesta de alimentos como el
pescado azul y el marisco, cuyo consumo suele ser limitado en edades tempranas. Por este motivo, en poblaciones pediátricas, la suplementación con DHA podría ser necesaria para asegurar un correcto desarrollo cognitivo y visual.

Del mismo modo, el consumo de algunos alimentos ricos en vitamina E están limitados en la dieta del lactante (aceites vegetales, frutos secos, hortalizas de hojas verdes). Esta vitamina actúa como antioxidante y contribuye a la protección del daño oxidativo, por lo que es importante asegurar la ingesta diaria adecuada en los más pequeños.

Papel del padre/pareja en la crianza

El recién nacido está muy apegado a la madre, es lo normal y es beneficioso (tanto física como emocionalmente) favorecer el vínculo entre ambos.

La pareja puede sentirse desplazada, en especial en caso de lactancia materna. En muchas ocasiones, quiere implicarse ofreciendo alguna toma en biberón.

Pero el papel de la pareja va mucho más allá de dar biberones, es una pena pensar que
es lo más importante que puede hacer cuando tiene tanto que ofrecer.

Puedes implicarte de otras muchas maneras en el cuidado de tu bebé:

  • Si la madre da lactancia materna, foméntala: ofrece tu apoyo, ayuda en conseguir unmejor agarre, organiza y limita las visitas, haz que la madre se sienta cómoda (cojines, almohadas, agua), reconoce y alaba su esfuerzo.
  • Permite que la madre descanse, encargándote de las otras tareas (limpieza de la casa, compra, cocina)
  • Estás contribuyendo a que tu bebé reciba la mejor alimentación
  • Haz piel con piel con tu bebé, portea, báñale, hazle masaje infantil. Favorece la creación de vuestro vínculo creando momentos especiales y únicos entre vosotros.
  • Pasea con tu bebé, juega, estimúlale. Eres una figura de referencia que tiene mucho que ofrecer.

Respecto a los hábitos como el chupete, no cabe duda que tiene sus ventajas e inconvenientes, pero siempre es mejor el chupete que el dedo. Los efectos que el chupete puede provocar en la boca del bebé pueden desaparecer si se elimina antes de los dos años de edad. Desde la Sociedad Española de Odontopediatría recomiendan que la primera visita al Odontopediatra se realice antes de que el niño cumpla un año.

Cuidados de la piel

Al nacer, la piel de tu bebé es especialmente delicada. Procura vestirle con ropa de algodón, especialmente la que esté en contacto con su piel. Lava la ropa antes del primer uso. Utiliza un jabón neutro y evita usar suavizante: el mejor olor para tu bebé es el de tu piel.

Elige prendas que no le compriman en la zona del abdomen y que sean de fácil acceso para el cambio del pañal. Cuando esté más acostumbrado a llevar ropa, podrás vestirle con más coquetería. De momento lo que prima es la comodidad.

Elimina de su vestuario las lanas de angora, podría inhalar los pelos de la lana suelta y los lazos y cierres con imperdibles que pueden causar asfixia.

Características y alteraciones de la piel en el recién nacido


Eritema neonatal fisiológico: La piel del recién nacido presenta un color rojizo intenso, sobre todo en el prematuros, con visión clara de los vasos cutáneos por la ausencia de panículo adiposo. A las 24 horas del parto se normaliza el color.

Ictericia fisiológica: Es el color amarillento de la piel. Se debe a un aumento leve de la bilirrubina, aparece a partir del 2º día de vida y desparece en una semana en el recién nacido a término. Se inicia en la cara y se extiende hacia el tronco y las piernas.

  • Cuidados: alimentación frecuente y adecuada (si das el pecho a tu bebé, asegúrate de hacer mínimo 8-10 tomas hasta que recupere el peso de nacimiento). No es efectivo dar agua ni suero glucosado.
  • Exposición a la luz solar: paseo diario y en casa situar al recién nacido en un lugar soleado o bien iluminado. Valoración frecuente por tu pediatra. Signos de alarma: aparece en las primeras 24 horas, evolución por debajo del ombligo, orina y/o heces escasas.
  • Tratamiento: en algunos casos, la ictericia precisa tratamiento con fototerapia.

Ictericia de la lactancia materna: se inicia después de la primera semana de vida. A veces ocurre porque no recibe suficiente leche materna, más que por la leche misma.

  • Cuidados: no está indicado suspender la lactancia materna. Hay que revisar técnica de lactancia (agarre, número y duración de las tomas, factores de riesgo) para aumentar la calidad y frecuencia de las tomas. Pide cita con tu matrona.

Acrocianosis: Es la coloración azulada de las manos y pies, que también están más fríos que el resto del cuerpo. Se debe al cambio de circulación (de fetal a neonatal). Desaparece en pocos días.

Discromía en arlequín: Se caracteriza por la presencia de una coloración roja en la mitad del cuerpo, en la parte sobre la que apoya el niño, en contraste con la palidez de la otra mitad. Es más frecuente en recién nacidos pretérmino o bajos peso, entre el 2º y 5º día de vida. No es un problema grave y puede durar entre 30 segundos y 20 minutos.

Vérmix caseosa o unto sebáceo: es el manto graso que cubre la piel del recién nacido a término predominando en los pliegues. Procura no retirarlo, le protege de la pérdida de calor. Poco a poco irá desapareciendo.

Lanugo: vello suave, poco pigmentado que crece sobre los hombros, orejas y dorso, desapareciendo en las primeras semanas de vida.

Descamación fisiológica de la piel.

Eritema tóxico neonatal o exantema toxoalérgico: Se atribuye a una reacción de hipersensibilidad de la piel. Desaparece espontáneamente en unos días.

Acné neonatal: algunos lactantes experimentan también otros signos de “pubertad” como aumento de tamaño de las mamas, secreción vaginal e incluso una pequeña “menstruación” por efecto de las hormonas de la madre.

Milium: Pequeños quistes blancos en mejillas, frente, nariz, mentón y pliegues de la nariz y los labios. Desaparece espontáneamente.

Miliaria: Son erupciones que aparecen de

Mancha mongólica o azul o de Baltz: mancha azul en la zona lumbosacra que puede extenderse a los glúteos. Aparece desde el nacimiento y va disminuyendo o desaparece durante la infancia. No está relacionada con el Sd de Down.

Nevos telangiectásicos: mancha rosada en párpados o nuca, que tiende a rojo con el llanto y el calor. Suele desaparecer al año de vida.


Con la colaboración de: